La
convivencia es un término que puede ser abordado desde diferentes puntos de
vista. En lo referente en su concepto desde su quehacer pedagógico puede
definirse como un tema de vital importancia pues permite la construcción de
diferentes valores éticos que flexibilizan la generación de buenas conductas.
Por otra parte, podríamos decir que la moral se convierte en la base de la
construcción de la convivencia ya que esta dictamina las normas sobre las
maneras en las que debemos comportarnos frente a diversas situaciones sociales
que pueden ser catalogadas buenas o malas según la afectación que se haga del
otro.
Es
así que se puede visualizar que la convivencia es un acto de responsabilidad
social el cual debe ser direccionado y
orientado por un organismo regulador que en nuestro caso es la constitución
política. Sin embargo lo que ahora podemos observar es que las secuelas de la
política neoliberal han permeado la constitución asiendo de ésta una
herramienta útil para algunos sectores que se han favorecidos en la corrupción
a partir de esta importante figura. El Estado puede y debe garantizar la
efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la
constitución. Es una tarea legítima que muy pocos actores de la institución
llevan a cabo.
Por
tal razón, la convivencia es un acto de concertación y consenso, es la
posibilidad que tenemos los seres humanos para conocer nuestros derechos y
asumir nuestros deberes, es un proceso evolutivo que permite el crecimiento de
ideales en colectividad, de criterios compartidos, de la posibilidad de exponer
puntos de vista y generar análisis y críticas constructivas a partir de juicios por encima de los pre-juicios.
También
hablar de convivencia es hablar de educación pues solo a partir de las
transformaciones mentales, del respeto por el otro y en particular, aquello que
podemos llamar como convivencia se logra una trasformación social a partir de
la educación. Un pueblo con cultura, un pueblo con identidad, un pueblo con
arraigo y con esencia de ser nacional, garantiza que se den espacios de sana
convivencia.
Hoy
cobra con mayor fuerza el término respeto en el contexto de la convivencia pues
solo a partir y a través de esto, se logra que se vuelvan sólidos conceptos
como valores, principios y convicciones.
Es
por ello que toda sociedad necesita establecer normas de conducta que le
permitan a sus ciudadanos tener una vida digna.
Una de esas normas tiene que ver con cómo se relacionan entre sí los
ciudadanos. Sin embargo, ese comportamiento
es orientado por los principios y valores que se han impuesto como conducta
social.
La
convivencia es un estado social que nace desde el respeto a la diferencia y al
otro sin importar las contradicciones que se tengan desde principios ideológicos,
de conducta, políticos, etc.
La
convivencia se logra comprendiéndose como parte de un colectivo que nace de la
diversidad. Cuando se intenta
homogenizar a los seres humanos lo único que se logra es limitar las
habilidades de desarrollo y evolución del pensamiento y antagonizar
contradicciones.
La
convivencia es pues en resumen, todo este conjunto de valores, principios que
garantizan a una nación y que la hacen diferente de todas las demás. La
convivencia es el tratado ético y moral
que rige una comunidad y la hace singular. Es la aplicación de ese
referente filosófico, es el andamiaje de
accione precisas que los miembros de la comunidad ejercen para hacer
velar todas sus convicciones, para hacer valer los derechos individuales y para
edificar el bien colectivo.
Es
por ello que toda sociedad necesita establecer normas de conducta que le
permitan a sus ciudadanos tener una vida digna.
Una de esas normas tiene que ver con cómo se relacionan entre sí los
ciudadanos. Sin embargo, ese comportamiento
es orientado por los principios y valores que se han impuesto como conducta
social.
La
convivencia es en síntesis, la carta magna de la construcción social en
cualquier estructura que se pretenda evolucionar.

